Y dale con la fotito

La deriva que ha tomado la famosa foto de las hijas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, merece unas cuantas consideraciones. ¿Debía haberse publicado en los medios españoles la  instantánea en la que aparecen Laura y Alba –menores de edad- con sus padres y con el matrimonio Obama, posando en el Metropolitan Museum de Nueva York? ¿No debía haberse publicado?

¿Merecía la pena pedir la retirada de la foto sin haber valorado antes las consecuencias que iba a traer esa decisión?

La foto de la polémica

La foto de la polémica

El caso llama la atención por la polémica que se ha generado cuando, a lo mejor, la cosa hubiera pasado desapercibida si desde el entorno de Zapatero no se le hubiera pedido a la Casa Blanca que retirara de la galería que el Departamento de Estado tiene en la web flickr la foto en cuestión, apenas hora y media después de haberse colgado en Internet.

¿Fallo del equipo de comunicación del presidente español por no prever la que se podía montar después?  Puede que la razón argumentada por el propio Zapatero al día siguiente fuera de peso: tanto él como Sonsoles Espinosa querían que se respetase la intimidad de sus hijas y, además, se quejaba de la ruptura del pacto tácito que existía entre él y los medios de comunicación para preservar esa intimidad. Pero hay quien se ha preguntado si hay derecho a la intimidad cuando el acto es poco íntimo y parece que ese acto, a propósito de la celebración de la 64ª Asamblea General de Naciones Unidas, al que asistió la familia Rodríguez Espinosa, era cualquier cosa menos íntimo.

¿No se habrá conseguido un efecto no deseado para una foto que pudiera haber pasado desapercibida en la web de la Casa Blanca?

Cuando se está pendiente de la agenda de un presidente de Gobierno, lo menos que se espera de quien la maneja es que calcule las consecuencias, buenas o malas, de las acciones de su jefe y qué menos que indicarle algunos caminos. Con la dichosa foto de las hijas de Zapatero se ha conseguido un efecto poco adecuado porque probablemente se ha hecho un mundo de algo que no merecía ese tratamiento.

¿Compensaba tanto revuelo? ¿Merecía la pena que se hiciera burla del aspecto gótico de estas dos niñas, incluso con fotomontajes crueles, cosa que no era difícil imaginar que sucedería? ¿Cómo se sentirán cuando se enteren de las ofertas de estilistas de medio pelo para darle un cambio a su imagen? ¿Qué pensarán cuando vean lo que se dice de ellas en las redes sociales de Internet?

Es verdad que todos los días vemos en los medios de comunicación imágenes de menores por los motivos que sean. Y es verdad que, al menos en España, esas imágenes no deben permitir que se identifique a esos menores salvo que sus padres o tutores lo autoricen. Pero, ¿no se habrá conseguido un efecto no deseado por una foto que, seguramente no hubiera ido a más tras ser publicada en la web de la Casa Blanca? Que los responsables de comunicación de Rodríguez Zapatero se respondan a sí mismos.

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