Tuvalu y los nuevos dominios digitales.

Nos contaba Alicia Feliciano, consultora tecnológica y autora del libro “Socorro quiero ser digital”, que hay unas islas polinesias que viven de su dominio…en internet. El país insular se llama Tuvalu y en su día tuvo la suerte de que le asignaron el dominio .tv,  unas siglas por las que muchas empresas audiovisuales estaban dispuestas a pagar una fortuna. Así lo hacen, de hecho, y Tuvalu se sostiene gracias a los royalties que les dan esas dos letritas.

 A finales de este mes se ponen en circulación los nuevos dominios que autorizó el año pasado y de los que usted puede disponer si dispone de la módica cantidad de 180.000 euros para empezar a hablar…

Suena a agencia del gobierno ultrasecreta pero la ICANN no se encarga de misiones de espías (que se sepa) sino de gestionar el proceloso mundo de los dominios de internet y es al fin y al cabo quien asignó el .tv a ese pequeño país. Se habla mucho de ella últimamente porque a finales de este mes se ponen en circulación los nuevos dominios que autorizó el año pasado y de los que usted puede disponer por la módica cantidad de 180.000 dólares para empezar a hablar y otros 25.000 al año de mantenimiento. Eso es lo que cuesta un dominio con el nombre de su equipo de fútbol o de su marca de coche. Siempre y cuando no se interesen varios por el mismo, en cuyo caso hay que ir a subasta, por ejemplo, contra un gran jeque árabe. Todo para ver si tenemos la misma suerte que los “tuvalenses” y amortizamos con creces la inversión.

Nos preguntamos de qué manera puede afectar al entorno digital el añadir nuevas terminaciones a las ya conocidas .com, .net  o .org. Algunos dicen que bien poco pero otros , entre ellos Alicia, piensa que se abre una oportunidad de negocio para muchas empresas.  Está claro que para la ICANN lo es, a la vista de las cuotas que exige pero ¿qué ocurre con las empresas o instituciones que apuestan por su dominio? ¿Cómo rentabilizan su inversión las marcas o las ciudades que reservan estas terminaciones?

Parece claro el destinatario de determinados dominios como .Madrid o .París, pero existen otros genéricos que pueden suponer una ayuda importantísima para las empresas. Ahí están .libro,  .hotel o .coches por ejemplo.

Parece claro el destinatario de determinados dominios como .Madrid o .París, pero existen otros genéricos que pueden suponer una ayuda importantísima para las empresas. Ahí están .libro, .hotel ó .coches por ejemplo.  Y por supuesto las grandes  marcas que podrán también explotar su nombre a través de un dominio .Cocacola o .Apple, por nombrar dos de las más conocidas.

Coincidimos con Alicia en que el primer cambio podremos observarlo en cuanto al posicionamiento de las marcas, aunque Google se ha apresurado a negar este extremo, el buscador tendrá que modificar de alguna manera los patrones de búsqueda para que las páginas sugeridas no pasen irremediablemente por un dominio de éxito.

Tuvalu. Precioso dominio. Dominio precioso.

Otras cosa será el aprovechamiento que las marcas puedan hacer de su espacio en la Red. ¿Habría empresas interesadas en asociarse al dominio de una marca,  incluso aunque no sea la propia? ¿Serán capaces las ciudades de rentabilizar su nombre dando paraguas a empresas e instituciones? Aún habrá que esperar al mes de julio que es cuando se activan definitivamente los nuevos sufijos pero está claro que se abre una puerta de negocio en la que se intuye, pero aún no se ve, qué hay detrás. Y lo que hay beneficia en primer lugar a las grandes marcas y empresas. Queda por ver qué ocurre con las más modestas.  La Red como siempre buscará sus propias rentabilidades, pero que estén tranquilos en Tuvalu,  que por ahora nadie les va a quitar su sustento

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