La tetera de Hitler. Otra crisis sorpresa.

Ya comentamos en su día que aunque es rara la crisis de comunicación que avisa, existen algunas que llaman la atención por su llegada absolutamente imprevisible. De entre todas las crisis difíciles de prever se lleva la palma la de la tetera de Hitler, sin duda. Si la empresa que fabrica la tetera en cuestión es sincera, es difícil que alguien pensase que el diseño de la misma fuera a recordar al mismísimo Führer.
Pero es que es así. Puede que el anuncio en medio de una carretera angelina pase desapercibido si nadie dice nada, pero en cuanto las redes sociales empiezan a pitar con que se parece a Hitler…¡Caramba! Es que se parece, con el brazo alzado y todo.

Hitler oculto en una tetera. Si se entera Iker Jiménez….

La empresa ha tenido que retirar el producto del mercado pese a que jura y perjura que ni se les había pasado por la cabeza que se pareciese a Hitler

El caso es que la empresa ha tenido que retirar rápidamente el producto del mercado pese a que jura y perjura que ni se les había pasado por la cabeza que su modelo tuviese tan ominoso parecido.
Luego llegamos al colmo de las crisis sobrevenidas, que es que sea la propia empresa la que la provoca. Este podría ser uno de esos casos pero cabe la disculpa de que,desde luego, es una situación difícil de prever. Hay otros ejemplos en los que bastaba con pensar un poco para saber que se estaba a punto de meter la pata.

En qué estarían pensando los responsables del vodka Belvedere cuando decidieron que la imagen de un acoso sexual era una buena campaña publicitaria

En qué estarían pensando los responsables del vodka Belvedere cuando decidieron que la imagen de un acoso sexual era una buena campaña publicitaria. No sólo tuvieron que retirarla sino que, para demostrar su arrepentimiento, aportaron una buena cantidad de dinero a una organización contra el maltrato femenino. ¡Qué menos!

Belvedere: Un vodka…con mal gusto

La mismísima compañía Louis Vuitton creyó que hacer aparecer a sus modelos como prostitutas sería percibido como la esencia del glamour,  pero se equivocaba. Y también tuvo que pedir disculpas por la campaña.

La verdad es que se siente uno mas proclive a la indulgencia con las crisis sobrevenidas que con las autoinflingidas, porque éstas denotan falta de diligencia, más que de conocimiento. Aunque ahora, cada vez que miramos a la tetera…¿Cómo no se dieron cuenta? Pero si es clavadita.

Etiquetas: , , , , ,

Los comentarios están cerrados.