La entrevista on-line: Otra técnica que hay que entrenar

La podemos encontrar en cualquier periódico digital. Una forma directa y cercana para que los lectores puedan hacer sus propias preguntas al entrevistado, que contesta, o al menos debería, en persona y en tiempo real. Lo ortodoxo, si es que se puede hablar de ortodoxia en un fenómeno tan reciente, es que el entrevistado responda desde la propia redacción del medio pero no siempre es posible. Es verdad que a primera vista no estamos ante nada nuevo pero en Woll creemos que la entrevista on-line tiene sus propias características que la convierten en un género periodístico relativamente nuevo. Es un producto diferente ante el que el entrevistado debería ir preparado específicamente para que su imagen y su mensaje no se distorsionen.

Periodista ciudadano

Ponga un entrevistado en su casa

La primera diferencia que destacamos es la ausencia de intermediarios. El papel de entrevistador pasa directamente al lector.


Si están de acuerdo en que la entrevista de prensa es un producto distinto a la entrevista en radio y televisión y requiere una técnica diferente, también estarán con nosotros en que la entrevista on-line tiene unas características que la hacen igualmente singular. Hagamos un somero análisis y veamos algunos aspectos a tener en cuenta  por todos aquellos que vayan a enfrentarse a una entrevista de este tipo por primera vez.

La primera diferencia que destacamos es la ausencia de intermediarios. El papel de periodista, de entrevistador, pasa directamente al lector. El internauta en cuestión puede sentirse más o menos atraído por el protagonista de la entrevista, o tener más o menos nociones periodísticas, pero en él van a confluir dos aspectos comunes que serán esenciales:

-Es anónimo.
-Lo sabe.

Dicho ésto, sobra decir que el pudor natural que puede sentir cualquier persona a la hora de poner a otra en una situación incómoda, no ejerce aquí su labor de freno emocional y si no hay más límite que la mínima cortesía, el entrevistado tendrá que prepararse para contestar un buen puñado de preguntas incómodas.  Las técnicas para sortear este tipo de preguntas requieren más que un post así que pasaremos a otras características de la entrevista on-line.  Pero vaya por delante que eludir la respuesta sería mucho más difícil, porque las palabras se las lleva el viento pero lo escrito permanece, y ahí nos retratamos todos.

Leer requiere un mayor esfuerzo que escuchar, por lo que una contestación demasiado larga provocará que los lectores busquen otra respuesta más corta.

Otra característica propia es que el espacio parece más limitado que en otras modalidadas de entrevista. No es que haya un número de líneas acotado, sino que el entrevistado tendrá que sintetizar las respuestas mucho más. En una entrevista en prensa el periodista se encarga normalmente de acortar las respuestas. Los buenos periodistas sabrían resumir incluso sus contestaciones respetando el sentido que se les quiso dar. En la entrevista on-line el resumen lo hace el propio entrevistado, así que conviene tener muy claro qué es lo que se quiere trasladar a la audiencia. No olvidemos tampoco que leer requiere un mayor esfuerzo que escuchar, por lo que una contestación demasiado larga servirá para que los lectores, simplemente, busquen otra respuesta más corta.

Hay, además, matices en una conversación que sólo se pueden captar a través de la vista o el oído; por eso, con el auge del correo electrónico y los mensajes sms hubo que recurrir a los emoticonos, que complementaban una parte de la información que los mensajes escritos no son capaces de trasladar. No es recomendable, por lo tanto, recursos como la ironía o el sarcasmo. En la entrevista on-line, simplemente, el doble sentido no existe, así que las contestaciones deberán acompañarse de frases que proporcionen datos emocionales al lector y que a la vez no caigan en la cursilería. Difícil equilibrio que también requiere técnica, y la técnica, como siempre decimos en Woll, se adquiere con la práctica. Como todo.

Una falta de ortografía puede dar al traste con la credibilidad del entrevistado y provocar justo el efecto contrario al que se busca.

Una última cuestión, quizá la más obvia de todas, pero que no se debe descuidar en ningún caso: jamás, jamás, tengan faltas de ortografía en una entrevista de este tipo. Es cierto que en la mayoría de las ocasiones existe el apoyo de un corrector ortográfico y también hay en otras muchas un “amanuense” que escribe al dictado, pero nunca está de más ponerse al día con las reglas del idioma de Cervantes. Una falta de ortografía demasiado evidente puede dar al traste con la credibilidad del entrevistado y provocar justo el efecto contrario al que se busca.

Son sólo algunas nociones que justifican, a nuestro entender, que demos un trato diferenciado a las entrevistas de este tipo, un género que crece a juzgar por la cantidad de ellas a las que podemos acceder con solo un clic. Hagan la prueba y comparen.

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