¿Buzoneo? Basta, por favor.

La palabra en si misma ya provoca rechazo: Buzoneo. Y no es una reacción aislada, da igual si se trata de un asalto publicitario al buzón de nuestra comunidad, al parabrisas del coche o spam enviado a nuestro otro buzón, el electrónico. Si llegamos a leerlo, lo que nos apetece realmente es empapelar la oficina del remitente con sus “amables” ofertas.  Hay muchas razones que a nuestro juicio hacen no solo obsoleto, sino claramente contraproducente el uso del buzoneo, sea cual sea su sistema.

No hará falta un estudio para saber que la marca que acaba de invadir nuestro buzón tiene, de entrada, toda nuestra antipatía.

El  principal motivo es el rechazo que provocan. No hará falta un estudio para saber que la marca que acaba de invadir nuestro buzón tiene, de entrada, toda nuestra antipatía. Estos días, por ejemplo, nos sorprende encontrar en docenas de portales de la zona ofertas de una clínica dental, sin duda mal asesorada. Precisamente un negocio que se basa en la confianza no puede permitirse acciones que generan lo contrario.

¡Nos atacan!

¡Nos atacan!

Cantidad no es calidad. ¿De qué sirve inundar el centro de la ciudad de folletos que muy pocos van a leer realmente? ¿Cuántos resistirán el primer impulso de arrugar el papel y tirarlo a la basura? ¿Y de éstos, cúantos lo recordarán dos minutos después? Sin embargo la mala impresión asociada a la marca permanece, siquiera inconscientemente.

La cuestión que toca plantearse a continuación es si existen alternativas.  Creemos que si, aunque requieren una inversión de imaginación más incluso que de dinero

La cuestión que toca plantearse a continuación es si existen alternativas.  Creemos que si, aunque requieren una inversión de imaginación más incluso que de dinero. En un barrio de Madrid una empresa se anunciaba en bolsas de papel para llevar el pan que regalaba a negocios y consumidores, otra acción de este tipo regalaba atractivos marcadores para libros en los kioscos, incluso en algunas cafeterías se repartían no hace mucho pequeños boletines de noticias irrelevantes pero entretenidas para acompañar el desayuno. En pleno centro de Roma algunos restaurantes se anunciaban en  toallitas refrescantes, como las de los aviones, que los acalorados turistas recogían agradecidos. Incluso con un poco de simpatía, como el ejemplo de  una pizzería a domicilio que encontramos en la red.

Alternativas “refrescantes” al buzoneo.

Echémosle un poco de imaginación pero olvidemos el buzoneo agresivo que no aporta ningún beneficio al usuario, más bien todo lo contrario. Lo agradecerá el vecino, el portero del edificio, el presidente de su comunidad, el servicio de limpieza de la ciudad…pero sobre todo, la marca de su negocio.

 

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