Primero el dato: la SGAE es la entidad más odiada por los españoles. Al menos por los usuarios de Internet que, todo hay que decirlo, han hecho de esta organización su enemigo número uno. Ustedes comprenderán que una imagen tan nefasta como la que se está extendiendo en torno a una marca llame la atención de Woll.
Como en otras cuestiones que hemos decidido abordar desde el punto de vista de la comunicación, nos sustraemos al debate de si es justo o no que los gestores de los derechos de autores y editores recauden de una forma o de otra. Ni siquiera vamos a tomar parte en el acalorado debate del canon digital. Vamos a preguntarnos, simplemente, por qué la SGAE tiene tan mala imagen y cuál es la estrategia comunicativa que lleva a cabo para subvertir la situación.
Estamos ante una empresa que no vende nada pero que cobra por todo. Una percepción con la que no estarán de acuerdo los gestores de la entidad pero que impera entre los ciudadanos.
