Veinticinco millones de personas ante el televisor son una cifra demasiado golosa para aparentar indiferencia. Esa es la suma de espectadores de los dos debates electorales entre Zapatero y Rajoy en las últimas elecciones generales, y son una muestra clara del interés que los debates políticos despiertan entre los ciudadanos. El fenómeno se produce también en otros países europeos: en el Reino Unido, ocho millones de personas estuvieron atentas al primer debate electoral, nada que ver sin embargo con el gusto por este tipo de programas en Francia o Alemania, donde sus debates alcanzaron los 20 millones de espectadores.
El director de Informativos de Televisión Española ha vuelto a pedir debates electorales sin tiempo tasado. No podemos estar más de acuerdo.
El caso es que hay varios periodos electorales a la vista, empezando por los comicios en Cataluña, y en Televisión Española, su director de Informativos ha vuelto a pedir debates electorales sin tiempo tasado. Dice Fran Llorente que van a “pinchar a los políticos (…) para que salgan del encorsetamiento de los tiempos tasados y decirles que los ciudadanos no queremos eso”. No podemos estar más de acuerdo.
Actualmente, son los partidos políticos los que diseñan los debates electorales televisados con criterios que nada tienen de televisivos. Los tiempos tasados para cada respuesta hacen que los debates se conviertan en una sucesión de monólogos en los que los candidatos ignoran sin ningún pudor la interpelaciones de su adversario, o adversarios, si en el debate entran en liza más contendientes. Es más, por lo general se acuerda incluso los tiros de cámara que se permiten durante la transmisión y los planos que se pueden introducir durante cada intervención. (más…)

